esas cosas de uno.  

Posted by J.

Si me preguntan porqué subo esto, es por el mismo motivo que por que subí el de me encontré a mi mismo. Son esas cosas locas con las que te encuentras durante el día a día. Queda a criterio de ustedes si es verdad o no xD.

Era día jueves y estaba especialmente cansado esa noche. Contra mi costumbre, me digné a hacer ejercicio en educación física, y mis poco acostumbrados músculos se negaban a perdonarme el esfuerzo. Se quejaban constantemente.
Luego de salir de la casa camino al preuniversitario, con los audífonos de mi hermano en los oídos, pensé que podría hacer algo interesante en el colectivo, contra mi costumbre. Llevaba varios meses con la misma rutina, (que encima de todo me impedía escribir) y pensé que atentar contra ella sería un acto de lealtad con mi creatividad literaria.
La idea estuvo a punto antes de llegar a la esquina de Pedro Montt. Pasó el primer colectivo verde. El desgraciado no me paró.
El segundo colectivo iba demasiado lleno para hacer lo que quería, pero el tercero iba vacío.
Me reí en silencio, lo hice parar y asome la cabeza dentro.
-¿Terminal?-
-dale, vamos-
Me senté en el asiento adelante, y miré al conductor de reojo. Era un tipo Joven, quizás 30 años, con el pelo largo, y un aro. Sería fácil.
-¡hace un frío en estas ciudades!-me quejé- Chile es súper frío en esta época del año- agregué, mientras le pagaba el pasaje.
El conductor me dedicó una mirada de extrañeza.
-¿no erí de acá?- respondió, mientras me tendía el vuelto.
-más o menos-contesté.- vengo harto, pero soy de París, vivo allá- mentí.
-¿la dura?- me dijo, con tono intrigado. Ya le tenía.
-si, es que mi familia vive acá, pero yo estoy estudiando en París, en la universidad…-dudé un segundo-D’un Autre eté.- Era el nombre de una canción francesa, pero contaba con que el conductor no la hubiera escuchado jamás. De caso contrario, se atacaría de la risa, y mi diversión personal se acabaría antes de llegar al coliseo.
-ya- me respondió, con tono sorprendido- ¿y que edad tení?-
-23- el juego aún no acababa. Me pregunté si podría tenerlo engañado todo el viaje. Era hora de hacer entrar otro factor en el juego.- vengo p’acá una o dos veces al año, pero en verdad la paso bastante mal. Dejo a mi pareja en Francia.- Si hubiera podido esconder la cabeza en la mochila, habría estallado en una carcajada. De verdad estaba resultando interesante.
Un brillo malicioso apareció en los ojos del conductor.
-¿es francesa?-
asentí, imitando su expresión. (Esto es notable, No-ta-ble, repetía en mi mente)
-¿te puedo hacer una pregunta, así como loca?- Hablaba parecido a algunos de mis compañeros, lo que me llamó bastante la atención.
-dale-
-¿son ricas las francesas?- me ataqué de la risa en su cara.
-algunas- respondí, divertido- por lo menos, la mía si- El colectivero rió conmigo.
-Francia es bakán- le dije- tiene una onda… rarísima, como antigua y bohemia, pero moderna y revolucionaria al mismo tiempo. Está lleno de músicos por todas partes, en las calles te pillai con gente que acá sería famosa por tocar así. Yo siempre me quedo pegado mirándolos, porque hay cada cosa…-
-¿no son hediondos los franceses?- acabábamos de pasar el torreón, y la conversación iba bastante bien.
-en verdad depende. Pero… ponte tú, no se bañan todos los días- reí levemente.- y usan kilos de colonia. Y algunas son súper malas en verdad.-
El conductor se rió.
-y onda… ¿son güenos pa’ tomar estos gringos?-
-si, toman más que otro poco-respondí- toman una cosa rara… un trago que se llama- estaba a punto de echarlo todo a perder. ¡Tenía que pensar en alguna palabra en francés! No se me ocurría nada…-toman omelet d'un fromage- rogué en mi interior por que no hubiera visto nunca el capitulo de Dexter del que me había acordado.
-¿y como es?-me preguntó, interesado.
-no hay como el pisco- respondí, divertido. ¿Cuando se imaginaría el conductor que iba hablando con un abstemio?
-no, no hay como el pisco- respondió, divertido.
Reímos juntos, y guardamos silencio un segundo. No sabía como seguir con el juego.
-que bakán si- me dijo entonces.- que güena por ti que estí estudiando afuera. ¿Qué tay estudiando?-
-Letras- respondí- los locos allá son secos. Tengo un profe en la U que es premio nacional de Literatura en Francia, y un gringo que se ha ganado el man-booker prize como tres veces, que es un premio así muy cuatico. Así que es pedazo de oportunidad pa mi.-
-que güena- respondió. Ya estábamos en el Terminal.
-aquí me bajo, gracias- dije.
-dale, gracias a ti. ¡Que te valla bien en París!-
-¡gracias!-
Me bajé del auto, y miré la hora. Tenía aún 10 minutos antes de que comenzaran mis clases, y esperé a ver que el colectivo se alejara antes de bajar a la costanera y hacer tiempo allí.
Cuando entré al preuniversitario, y me hundí en volúmenes, perímetros y aéreas de figuras que no eran nada, pensé que mi invención había sido considerablemente más agradable que la realidad. Quizás el conductor también notó que solo era un invento… pero en el fondo, ambos preferimos conservar el juego. Era algo más interesante que el mundo real, sólido y concreto hasta la médula. Y recordé ese verso de esa canción que decía…
“en mi mundo me siento lleno, en un lugar que yo mismo invento”.