Metileno  

Posted by J.

Poema con paréntesis, dulce y extraño de escribir. La poesía, que en mi bienestar me enferma, es en mi enfermedad impagable bienestar.


Tu presencia, tu sonrisa, tu misma existencia
Tu nombre, tu ausencia, tu mirada perdida y dirigida
Tu estatura y tu forma, tu carcajada inoportuna,
Tus desatinos (abundantes) y tus aciertos (que abundan más)

Tu desdén y tu atención, tus manos distraidas, la forma en la que andas
y la forma en la que paras
La forma en la que olvidas y recuerdas, la forma en la que pretendes olvidar
y la forma en la que pretendes recordar.

La forma en la que mientes (dulce) y la forma en la que dices la verdad (dulcísima)
y la forma en la que dices la verdad (que es amarga) y la forma en la que mientes (amarguísima)
La forma en la que aguantas, la forma en la que cedes
Tu fortaleza inconmovible, tu fragilidad secreta, acaso ausente.

Tu vanidad, tu humildad, tu valor, tu temor, tu ternura, tu madurez.
Esa mezcla inoportuna (y por eso mismo perfecta) de niña y mujer

Tu paciencia, y acaso tu misericordia (¿o quizás no?)
con esto que no es ni verso ni prosa.
Todo eso, en resumen, es demasiado (y nunca suficiente)
para mis pobres palabras

El loco honesto  

Posted by J.

Está el loco honesto, que impaciente da voz a lo que pertenece a un idioma más profundo. El loco honesto jamás llega a ser Nominador, gran amante o decente músico. 
El camino del loco honesto, al menos, tiene Ritmo.


El camino del loco honesto, que nunca lleva a nada bueno.
Servir y honrar,
cantar y amar,
y decir siempre la verdad.
Nada bueno hay en el camino del loco honesto.

El camino del loco honesto, que nunca lleva a nada bueno.
Un delirio, una locura, una profunda insensatez.
No hay razón para darle voz a lo que
no debe ser hablado.
Quien hable con el delirio
de la constante franqueza
que comprenda bien:
jamás hallará la verdad.
Nada bueno hay en el camino del loco honesto.