Me carga que la gente use la palabra "ciencia" como antónimo de "arte". Da la peor impresión posible. Me refiero a frases como "sí, cocinar es más un arte que una ciencia". Wrong, plain wrong. La ciencia y el arte, aunque distintos, no son opuestos. Ambos son igual de valiosos. Cierto, la penicilina ha salvado millones de vidas. La música también, y eso siempre lo pasamos por alto.
Ambos requieren pasión y convicción e intensa humanidad. Dividirlos, oponerlos, nos hace dividir y oponer a la gente. Estas fotos describiendo la lateralización del cerebro ("yo soy el hemisferio derecho. Soy artístico y colorido y feliz. Yo soy el hemisferio izquierdo. Soy gris y científico y matemático) hacen lo mismo. Nos hacen creen que la ciencia no puede ser colorida, que el arte no puede ser preciso. Que ser metódico es privilegio de los laboratorios, que ser espontáneo es privilegio de los talleres de pintura. Hacen que nos olvidemos que tenemos los dos hemisferios, y que hacemos ambas cosas. Son complementarios.
El arte y la ciencia siguen el mismo principio: Aunque distintos, son complementarios e igual de necesarios. No demonicemos ninguno, no sacralicemos ninguno.
