Entré a casa con algo de miedo por si acaso el mercenario de Likidel ha decidido reemplazarme en mi hogar también. Sin embargo, no hubo problemas.
En casa están acostumbrados a que llegue tarde, y no han hecho preguntas.
Me desplomé en la cama y tuve un reparador descanso sin sueños.
El día siguiente amanece frío, oscuro. Una niebla espesa cubre la ciudad.
Llego con el tiempo justo al colegio, porque Narieth se valió de mis reservas de energía física, mental, emocional y mágicas para curar la herida, y me he quedado dormido. Supongo que la herida fue más grave de lo que pensé. Me ha quedado una cicatriz en el vientre, pero no será problema. La puedo cubrir con facilidad y hasta hacerla invisible si es necesario.
Entro en el pabellón de enseñanza media con prisa. A lo lejos, veo bastante movimiento frente a la puerta de mi salón. Entonces, con horror, noto que el centro de atención soy yo mismo.
Me quedo paralizado, confundido, hasta que caigo en la cuenta de que ha de ser el mercenario que Likidel contrató para reemplazarme.
Me hago invisible presuroso, antes de que nadie se percate de que estoy en dos lugares al mismo tiempo.
Voy a detenerle, a sacarlo al baño para que hagamos el cambio y me devuelva mi lugar cuando el profesor llega a la sala. Los hace entrar a todos y cierra la puerta antes de que los alcance.
-demonios- musito, pero me arrepiento porque si alguien me llega a oír se asustará hasta la muerte.
Miro por el vidrio de la puerta.
¡Dios! Estoy sentado con Mariah en lugar de estar al final del salón.
¿Me estoy levantando? ¡Maldición! Voy a responder algo.
¿Qué clase es? ¡Historia! Se supone que no se nada de historia, ese es el personaje que interpreto. ¡Estoy respondiendo Dios santo!
Tengo que detenerlo, no debo llamar más la atención.
No puedo abrir la puerta del salón porque se asustarán y se concentrarán en la puerta, y la concentración colectiva rompe los campos de invisibilidad.
Si espero a que alguien salga al baño quizás sea demasiado tarde.
¿Y si muevo a alguien?
Luego borro sus recuerdos y no habrá problema.
Pero que estúpido. Puedo mover a mi reemplazo. Me concentro, pero pone resistencia. Sabe ponerla. Maldición, es lógico. Es un agente, nos enseñan esas cosas.
El muchacho voltea nervioso, buscando quien ha sido el que lo ha tratado de mover. Sin embargo, pronto se detiene. No parece ser muy constante.
Decido mover su lápiz pasta y escribirle. Hago la “k” de Koultland, el emblema clave de mi equipo, y luego escribo
"baño"
Trato de mover lo menos posible el bolígrafo.
Mariah ve el mensaje primero. Le toca el hombro a mi reemplazo y se lo muestra. Con expresión ansiosa. Asiente, y se pone de pie.
Fantástico, ha pedido permiso para salir.
Le sigo hasta el baño, me cercioro de que no halla nadie, y entonces me hago visible.
Mi reemplazo me mira sorprendido.
-Valla, si soy yo mismo- dice. Su voz es ligeramente distinta de la mía, un poco más ronca. Podría ser perfectamente un resfrío.
-soy yo- respondo.- ¿que demonios crees que estabas haciendo?-
-wooo, amigo, tranquilo- exclama- no tienes porque sulfurarte. ¿Por qué lo dices? ¿Por estar sentado con la chica que te gusta? ¿Por hacer conversación y participar en clase? Se llama ayudar, amigo-
-tres cosas- enumero- uno, no he sido, ni seré, ni planeo ser tu amigo. Dos. ¿Que clase de ayuda te parece que me estas dando? Y tres. Eso no es ayudar. Eso se llama “ser el centro de atención” y eso, “mi amigo”, no es bueno para nada.-
-¿y porque no?-
Me quedo de piedra. Es que acaso no es obvio que…
No tengo respuesta. ¿Por qué? ¿Por qué he decidido aislarme?
-Los agentes no deben llamar la atención, de acuerdo. Pero tu equipo es muy distinto. Tu equipo y tú, sois muy distintos a los demás. Vuestro enemigo es un dios ¿no?
Supongo entonces que sabe perfectamente quien eres.-
Me hace pensar en el enfrentamiento del día anterior.
“mi venganza, Tattler. Para ti y tu madre.”
-entonces da lo mismo que te ocultes o no- continúa.- y de todos modos, ¿quien llama más la atención? ¿Un muchacho que conversa, tiene amigos, y novia, o un aislado?-
Suspiro, petrificado.
¿Es que acaso este agente tiene razón?
-no les puedo ver- respondo. Mis amigos…yo borré sus recuerdos. Yo les hice sufrir la peor de las penas de guerra. Sellé parte de lo que ellos habían llegado a ser ese último año. Sellé el valor de Edgard, y le condené a ser nuevamente el muchacho cobarde y torpe que es y fue. Sellé el honor de shoun, Honor, para un ladrón, una mera sabandija. Y lo condené a lo mismo. Lo condené a ser quien era y es. Y a Mariah…
A Mariah le quité sus dones. Aquello que la ha hecho más feliz… se lo arrebaté en un segundo. Los colmillos de mi dragón aún tienen restos de sus recuerdos.-
-fueron tus ordenes. No te mortifiques…no fue tu decisión. Hiciste lo mejor para todos. Estás viviendo una guerra.-
-¡si!- bramo- ¡ordenes de Likidel! Es su culpa-
-pete, tu sabes bien porque-
-¡y que demonios sabes tu!- le espeto, furioso- ¿Quién eres, de donde sacaste todo lo que sabes?-
Me lanzo contra mi reemplazo, furioso, haciéndome invisible y lanzando mis tentáculos de poder mental contra sus pies para sostenerlo e impedir que huya.
Desenvaino a vecaida y se la pongo en el cuello. Hago visible parte mi rostro, mi brazo y parte de mi torso.
-quien eres- repito
-no me…conoces-gime-soy… El Sheirá Alex Wright.-
El sol ha salido y su luz se filtra por la ventana. Entonces se oye una voz desde fuera del baño.
-¿hey, pete, estás ahí?-
-si, estoy- respondo sin despegar mi ojo derecho de Wright-saldré en un segundo-susurro. No se como es que sabes tanto, pero te sacaré todos los recuerdos.
Nadie, excepto mi gente, debe saber lo que sabes.- despierto al dragón azul y lo lanzo cuando se abre la puerta.
Tengo que tomar una decisión pronto. Puedo desvanecer el dragón y hacerme invisible y asumir las consecuencias. O puedo borrar a Wright y luego borrar al inocente que vino a buscarme.
Puedo hacer invisible a Wright y responder yo mismo, pero para eso necesitaría saber exactamente donde está.
En mi apuro tomo una decisión emocional, la primera, en lugar de una racional, la segunda de mis opciones. No deseo lastimar a ningún otro inocente. No más. por algún motivo, ahora que mi mente carece de uno de sus dones, mi corazón se esmera en dominar.
La puerta se abre totalmente entra Edgard.
-pete- le dice a Wright- el profesor Ambrosius te llama. ¿Estás bien? Llevas mucho tiempo aquí.-
-si, perdona.- responde- solo me sentí mareado y vine a tomar agua y a respirar.
-bueno, pero Ambrosius está preocupado-
- si, bueno. Ya estoy bien. Vamos-
Y ante mi estupor y total impotencia veo a mi reemplazo y a mi amigo salir del baño. Me enrabio y le envío un tentáculo de poder mental a los pies y le hago una zancadilla.
Supongo que su entrenamiento de resistencia no es tan bueno después de todo.
-¿seguro que estas bien?- pregunta Edward.-
-si, seguro- responde Alex.
Entran al salón. Les sigo dentro, aún invisible. Siento un fuerte dolor de cabeza.
Escribo en el cuaderno de Wright:
“que demonios crees que estás haciendo”
“ve a descansar, estás herido” escribe en respuesta. Y agrega:
“cambio, T=1800hrs, baño.”
Quizás tenga razón nuevamente. La herida aún me produce dolor. Pero no puedo descansar.Wright sabe muchas cosas, y es imperante que descubra de donde las sacó

