hace más de un año que no escribía un cuento. Técnicamente, este no lo escribí este año, porque lo comencé cuando aún estaba en el colegio, durante aquel extraño ciclo lleno de nubes y dorada lluvia, que quedó innegablemente plasmado en un secreto regalo.
Pero aquí está, después de un año entero de sequía, algo que intenta ser una narración y no pasa de ser una "cosa rara", como dijese el buen Javier.
No es bueno, no es interesante, no tiene estilo. Pero ningún cuento nunca lo tuvo. Así que creo que esto va en la mejor tradición de la antigua niebla y dorada lluvia.
P.D: se siente como si hubiera dormido toda la noche sin moverme y hubiera despertado agarrotado y tieso.
Allí está ella, silenciosa, con los ojos ausentes, concentrada en quien sabe que reflexiones.
El cabello y los lentes rojos, las pupilas oscuras, como una noche tibia de verano.
Está sentada en una banca, la tarde soleada le saca reflejos brillantes a la cascada roja que le cae sobre los hombros. Los árboles se mecen tranquilamente sobre ella, los autos y sus rugidos, y las muchedumbres con sus murmullos la rodean, le hacen una urbana sinfonía llena de dudas y de contrapuntos. El leitmotiv principal lo tararea ella, ausente y distante, vaga reminiscencia de una antigua canción infantil que su padre le enseñase hacía ya muchos años.
Toca el violín, pero solo los días que llueve. Por eso abandonó el conservatorio. Sus profesores dijeron que no podían depender del clima. Ella no puede evitarlo.
Le gusta escuchar música, justo esa que a ti, que caminas hacia ella en este momento, te llama tan poco la atención. Esa que tu mejor amigo te ha recomendado una y otra vez, y que una y otra vez has pospuesto. Si te la recomendara ella, sin duda la oirías. Y te sorprenderías.
No fuma, y no suele beber mucho. Pero no le molestaría que tu lo hicieras, si llegara a conocerte.
Lee a ratos, ríe mucho y llora a veces.
Marca sus libros en la página 12.
Su color preferido lo olvidó hace años, y abandonó la universidad hace un par de meses.
Está llena de preguntas tontas, esa clase de preguntas que a ti tan poco te interesan.
Pero si la miraras directamente quedarías encandilado con sus ojos, prendado de la pequeña sonrisa que se dibuja en su rostro.
Si la miraras directamente,ella sentiría el peso de tu mirada y te sonreiría abiertamente. Te habrías acercado a ella y habrían hablado, oh, si tan solo la hubieras mirado.
Y esa conversación se habría extendido una tarde entera, una noche y otro día más, y jamás te cansarías de oírla.
No sería como esas tontas historias de amor, nada más lejos de la verdad. Ella y tu detestan esas historias. Pelearían, claro, con tanta regularidad que pronto olvidarían cuando empezaba una y terminaba la otra. Pero caminarían juntos, afrontarían ese extraño camino que ambos hubieran elegido. Oh, si tan solo la mirases ahora!
Pero no. Seguirás tu camino, concentrado en responsabilidades vanas y reflexiones que pretenden ser profundas pero que no lo son.
Pero si la hubieses mirado te habrías ausentado de aquella reunión y habrías conocido su hogar, habrías visto sus libros, habrías oído historias inesperadas y habrías narrado esas anécdotas que todos tus amigos han oído una y mil veces, y ella te habría oído atenta, sorprendida y encantada.
Y habrías aprendido violín y ella a pintar, y habrían compartido lo que son con el otro y habrían cambiado.
Pero claro, tu acabas de pasar junto a ella sin mirarla, ella sin mirarte.
Y así sin más tu oportunidad se desvanece en el aire, así sin más tu oportunidad se deshace y todo seguirá su camino. Llegarás a tu reunión, ella verá a quien espera, años más tarde se cruzarán en una atestada calle de santiago, pero ya será muy tarde y ambos habrán cambiado demasiado y no sabrán sonreírse.
y lo peor es que ninguno de los dos se enteró de tan dramática pérdida.
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on miércoles, 16 de mayo de 2012
at 5/16/2012 12:22:00 a. m.
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Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.