Posted by J.

‎-¿como planeas hacerlo?- preguntó Laelith
-matando humanos, por supuesto- Respondió Larcian.
-me imaginé que sería algo así- dijo Laelith, dejando ver una profunda irritación en su voz-pero esperaba que fueras menos críptico que de costumbre. Verás, entre algunos de nosotros, se ha esparcido la idea de que arruinarás esta apuesta con Aether igual que la última vez, con aquel ecosistema basado en nitrógeno. Y hemos vuelto a poner nuestras piezas en ti Larcian, y esperamos que ganes-
Larcian miró a Laelith con sus grandes y largos ojos, y le dijo
-Parecéis vida, Laelith, tu y los tuyos. Ansiosos, curiosos, preocupados, como si tuvierais cosas que perder. Sois eternos, no veo como ha entrado el miedo en vosotros.- el tiempo y el ritmo temblaron levemente cuando Larcian calló.
-Pero supongo que es mi culpa- continuó luego- os he dejado pasar demasiado tiempo mirando fuera, hacia ellos. A veces, hasta Aether me parece menos bárbaro que ustedes.-

Laelith le miró con desconfianza
-solo espero que sepas lo que haces. Estoy arriesgando 15 notas musicales-
-te aferras demasiado a esas cosas Laelith; la música también es cosmos, no lo olvides- desvió la mirada hacia el vacío, y agregó- pero si, se lo que estoy haciendo. Hay algo de irónico en disponer mi caos de forma armónica, y si la totalidad de las cosas no me fuera más o menos indiferente, la idea podría hasta repelerme-

Laelith le miró, confundido
-Ya entenderás a que me refiero, Laelith.-

 

Posted by J.

-te propongo un juego, Aether-
Aether miró a Larcian con curiosidad, y sus ojos preguntaron "de que se trata?" sin necesidad de palabras.
-una pequeña apuesta, para ilustrar mi punto, sobre la discusión que tuvimos hace un par de ritmos-
Aether miró largamente a Larcian, y luego hizo un solo gesto con la mano izquierda, como preguntando "de que se trata?" una vez más.
-intervendré los acontecimientos, y prepararé un punto perfecto de caos. Tu podrás elegir tu instrumento para impedirlo: un país, una idea, una palabra, una canción, lo que juzgues necesario. Veremos si el cosmos prevalece ante el caos-
-que hay en juego?- preguntó Aether. Su voz sonó profunda, como si hubiera estado ahí cuando habló la primera voz. Había un dejo de ansiedad en sus palabras.
-El destino de la humanidad?- sugirió Larcian.
Aether asintió.
-Dame 60 años, algo más, algo menos, y prepararé todo.- Luego Larcian miró profundamente en los ojos de Aether, como buscando leer su nombre, y dijo- Que escogerás?
Aether sonrió, y con él sonrió el latido profundo del tiempo
-A un hombre. A Stanislav.-

Escribir  

Posted by J.

Escribir solo se trata de decir mentiras. Pero para que sea un buen cuento, deben ser mentiras memorables. Se debe mentir con cuidado, con ritmo. Con delicadeza y con brutalidad, a veces ambas al mismo tiempo. Se debe mentir con los ojos abiertos, atentos a las posibilidades, casi como si no estuviéramos mintiendo. Se debe mentir con precisión y con arte. Con un despliegue grosero de creatividad. Y sin embargo...

El verdadero secreto sobre escribir es enmarcar una verdad profunda en medio de todas esas mentiras. En medio del delicado entramado de ficciones y encantos que hemos creado, debe encontrarse, como una gema que se encuentra atrapada en una tela de araña, una verdad profunda, que more cerca del corazón del autor, que more cerca del corazón del lector: algo tan profundamente humano que resulte conmovedor y destructivo, que resulte iluminador y terrible.

Porque así, nuestro escrito realmente se parece mucho al mundo que está hecho de esas palabras más grandes y menos visibles, y que nosotros llamamos Real.

Porque en realidad, en el fondo, todos lo sabemos: todo lo que nos rodea es mentira, de alguna forma. Algunas de las mentiras que nos rodean son mentiras exultantes y memorables, mentiras cuidadosamente tejidas, que resultan hermosas a la vista y al oído, que producen paz y que traen consuelo, mentiras que vale la pena creer durante un rato. Edificios, ciudades, música de centro comercial, cajeros automáticos y cafés. Mentiras bien hechas, mentiras cuidadosas y valiosas. Mentiras que vale la pena recordar.

Y sin embargo, enmarcado en algo tan vasto, tan colosal como la mentira de una ciudad, hay verdades más profundas que nos amenazan constantemente, que parecen ser capaces de derrumbar toda la maraña de engaños que hemos construido a nuestro alrededor: Lluvia, Frío, Viento, terribles, hermosos, mortales. Eternos.

Nuestras ciudades y nuestros personajes se desvanecen con el tiempo, y por eso vale la pena recordarlos. Pero quien en su sano juicio necesitaría recordar al sol? El sol es eterno.