Escribir solo se trata de decir mentiras. Pero para que sea un buen cuento, deben ser mentiras memorables. Se debe mentir con cuidado, con ritmo. Con delicadeza y con brutalidad, a veces ambas al mismo tiempo. Se debe mentir con los ojos abiertos, atentos a las posibilidades, casi como si no estuviéramos mintiendo. Se debe mentir con precisión y con arte. Con un despliegue grosero de creatividad. Y sin embargo...
El verdadero secreto sobre escribir es enmarcar una verdad profunda en medio de todas esas mentiras. En medio del delicado entramado de ficciones y encantos que hemos creado, debe encontrarse, como una gema que se encuentra atrapada en una tela de araña, una verdad profunda, que more cerca del corazón del autor, que more cerca del corazón del lector: algo tan profundamente humano que resulte conmovedor y destructivo, que resulte iluminador y terrible.
Porque así, nuestro escrito realmente se parece mucho al mundo que está hecho de esas palabras más grandes y menos visibles, y que nosotros llamamos Real.
Porque en realidad, en el fondo, todos lo sabemos: todo lo que nos rodea es mentira, de alguna forma. Algunas de las mentiras que nos rodean son mentiras exultantes y memorables, mentiras cuidadosamente tejidas, que resultan hermosas a la vista y al oído, que producen paz y que traen consuelo, mentiras que vale la pena creer durante un rato. Edificios, ciudades, música de centro comercial, cajeros automáticos y cafés. Mentiras bien hechas, mentiras cuidadosas y valiosas. Mentiras que vale la pena recordar.
Y sin embargo, enmarcado en algo tan vasto, tan colosal como la mentira de una ciudad, hay verdades más profundas que nos amenazan constantemente, que parecen ser capaces de derrumbar toda la maraña de engaños que hemos construido a nuestro alrededor: Lluvia, Frío, Viento, terribles, hermosos, mortales. Eternos.
Nuestras ciudades y nuestros personajes se desvanecen con el tiempo, y por eso vale la pena recordarlos. Pero quien en su sano juicio necesitaría recordar al sol? El sol es eterno.
This entry was posted
on viernes, 20 de julio de 2012
at 7/20/2012 05:28:00 p. m.
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.

la puerta oculta por Joel Velásquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en lapuertaoculta.blogspot.com.
Te leo
Yo
-
►
2014
(4)
- ► junio 2014 (1)
- ► enero 2014 (3)
-
►
2013
(19)
- ► septiembre 2013 (1)
- ► agosto 2013 (1)
- ► julio 2013 (4)
- ► junio 2013 (3)
- ► abril 2013 (3)
- ► marzo 2013 (1)
- ► enero 2013 (4)
-
▼
2012
(14)
- ► diciembre 2012 (1)
- ► octubre 2012 (2)
- ► septiembre 2012 (1)
- ► agosto 2012 (3)
- ▼ julio 2012 (3)
- ► junio 2012 (2)
- ► enero 2012 (1)
-
►
2011
(7)
- ► diciembre 2011 (1)
- ► febrero 2011 (3)
-
►
2010
(29)
- ► noviembre 2010 (2)
- ► octubre 2010 (1)
- ► septiembre 2010 (1)
- ► julio 2010 (2)
- ► junio 2010 (3)
- ► abril 2010 (3)
- ► marzo 2010 (11)
- ► febrero 2010 (2)
- ► enero 2010 (1)
-
►
2009
(27)
- ► octubre 2009 (1)
- ► agosto 2009 (4)
- ► junio 2009 (5)
- ► marzo 2009 (6)
- ► febrero 2009 (2)
- ► enero 2009 (4)
-
►
2008
(23)
- ► diciembre 2008 (8)
- ► noviembre 2008 (5)
- ► septiembre 2008 (1)
- ► agosto 2008 (1)
- ► abril 2008 (2)
- ► marzo 2008 (5)
Seguidores
Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.