I am not a writer, nor a musician, not even a poet. But I guess I'd love to be one, so from now on, I'll pretend to be one. Probably, this is not a good tale. Probably, I don't speak english or spanish in the way a writer would do. But that doesn't matter really. I'll just pretend I'm a writer, for the sake of Meaning.
-se me ocurrió un cuento nuevo- dije, dándole un trago a mi vaso de café, con una sonrisa. Hacía algo de frío, pero el sol estaba alto. Me sentía contento. Y ella estaba allí, por supuesto.
-¿enserio?- preguntó ella. Su vaso de te humeaba. Tomó una galleta del plato y me miró de nuevo, detrás de esos lentes rojos que yo conocía tan bien- hace bastante que no te oía decir eso ¿Sobre que?-
-es una especie de... historia sobre sueños. No es que valla a escribirla alguna vez en realidad, pero a ratos me gusta pretender que todavía soy escritor, como cuando era más joven- ambos reímos, los dos sabíamos que de los tres, solo W. acabaría contando sus historias en libros de papel de verdad.
-ah, vamos, te apuesto que si te lo propones, todavía podrías-
-lo mismo podría decir de ti ¿no? el año pasado, tus colegas del diario se morían de ganas de que hicieran una antología y publicaran algo. Tu no te atreviste, ¿no?- le di otro trago a mi café, pero la vainilla ya me agobiaba el paladar. Siempre me pasaba con esos cafés tan grandes.
-tuve mis razones. En todo caso, estamos hablando de tu idea-
-cierto- otro sorbo al café- bueno, la idea es bastante simple en realidad. Es un tipo, unos 35, 40 años, soltero, que trabaja en una oficina, haciendo algún trabajo repetitivo y monótono. Algo bien fome en realidad, algo así como ser periodista, o peor-
Me sonrío con sorna y me golpeó en el hombro, como solía hacer últimamente. Al moverse, sus aros hicieron un débil sonido. "Mi-mi-sol" pensé, recordando como durante tantos años, siempre había tenido la sensación de que sus ojos estaban en mi menor
-bueno, el asunto es así. Entonces este sujeto... pongamosle un nombre-
-Miguel- dijo ella, sin dudarlo un instante
-Ese es mi pseudonimo, no pega-
-estaba pensando en realidad en ese chico que conocimos en verano, cuando eramos chicos ¿Te acuerdas?
-creo que si- respondo. La verdad, lo recordaba perfectamente. Odiaba a ese tipo, porque a ella le encantaba.- bueno, Miguel. Como sea, este Miguel trabaja en su oficina de sol a sol, y tiene una vida muy aburrida. Y mi idea sería que toda la primera parte fuera de verdad muy aburrida, así como para que no queden dudas sobre lo poco interesante que es su vida. Onda, mostrar que se despierta temprano, que hace frío. Después se va a tomar desayuno, se prepara un café o un te, se come un pan sin nada, o algo igual de fome. Quizás esos cereales integrales que come tu marido- ella me golpea de nuevo. No solo por burlarme de su esposo. Por atreverme a mencionarlo. Por romper la ilusión-después de eso, el se lava los dientes, se pone una corbata gris, sale de la casa, cierra con una llave plateada. Ahí se cacha que en realidad vive en un departamento, bien pequeño. Bien noob, bien fome. Y después llega a la calle y toma el metro, y en el metro él mira a la gente, toda con cara de sueño y aburridos, como siempre en el metro a esa hora. Y siempre lleno, es importante que haga énfasis en eso. Y después se baja del metro y toma una micro, y después llega a la oficina, y habla con una colega pelirroja- ella me sonríe. Siempre la menciono- que le pregunta que como durmió anoche. Y aquí se pone interesante la cosa, porque el le responde algo en latín. O en ruso, o en alemán, o algo así. En algún idioma raro. Y ella lo mira sorprendida y le pregunta que a donde fue la noche anterior, y el responde que anoche fue un chino, un servidor del emperador en la Ciudad Prohibida, o que fue un legionario romano conquistando la galia, o que fue un bretón peleando contra las legiones de Julio Cesar, y que murió atravesado por un gladio- Ella me mira, como siempre me mira cuando dice que pongo esa cara, esa cara de saber que hay algo tremendamente importante en contar historias- Y entonces ella le dice algo así como "apuesto que no vale la pena despertarse". Y el responde algo así como "a veces si", porque piensa en que incluso viviendo tantas vidas distintas, tantas aventuras e historias, siendo cada noche en un sueño un hombre distinto, conociendo tantas lenguas, personas, lugares, y aprendiendo tanto, ella solo está en esta vida que vive despierto, esta vida de oficina y metro y micro y pan sin nada. Una vida que no valdría absolutamente nada, si no fuera porque ella está en esa oficina cada mañana. Y piensa, sorprendido... Que quizás no valdría la pena ser un Legionario, un guerrero águila, un samurai, un escribano, un faraón, un espía ruso en estados unidos, un ermitaño viviendo en los alpes... si no pudiera contárselo a ella.-
Y ella, mi ella, casada y sonriente, con aros que cantan mi-mi-sol, me mira sorprendida y helada
-esa es una gran historia-
me encojo de hombros, porque acabo de recordar todo. Yo no la tengo a ella cada mañana, como ese Miguel que acabo de contar
-no es que pueda escribir nada ya-
Llueve afuera, hace frío. Una tormenta hace amago de bailar sobre nuestras cabezas, un trueno quiere rugir hace horas, aun no se atreve.
Me siento en una mesa, espero eternamente, como todas las esperas son.
Pero espero distintas cosas. Algunas llegan, otras no.
Espero a que comience una clase, espero a que llegues.
Espero a la hora de comer, espero a verte.
Espero a que la lluvia pare para poder ir a firmar un documento, espero verte mientras camino.
También espero que dejes de desvanecerte.
Porque ahí estás, brillante, cabello y lentes rojos, una sonrisa pálida y lenta. Me miras, lentamente, como si tuvieras todo el tiempo del mundo.
Me levanto, voy hacia ti. Se que no estás ahí, se que te irás apenas me acerque demasiado. Pero voy hacia ti. Vale la pena, por un segundo, creer que alcanzaré tu mano.
Y durante un instante, un instante que no se acaba nunca y que jamás dura lo suficiente, alcanzo a rozarte. Luego te desvaneces, tu imagen se va, tu cabello y tu fuego se extinguen en una llamarada innombrable.
-No te vallas- Alcanzo a decir, en voz demasiado alta. La gente a mi alrededor me observa, extrañada.
-perdón?- me pregunta una muchacha de cabello castaño, con ojos curiosos.
siempre hay alguien que responde. Siempre hay alguien que me ve, que pregunta, que se siente profundamente curioso. Pero nunca eres tu. Nunca eres tu.
Me devuelvo a mi mesa, y estallo en una carcajada oscura. Tu imagen brilla un instante y se hace firme en la silla a mi lado.
-no estás aquí- le digo
-no- responde ella- soy una palabra, una palabra y nada más- dices, imitando al cuervo.
-y porque sigues aquí?- estallo
-porque no quieres que me valla- respondes- porque me sigues escribiendo. Porque soy una palabra, una palabra y nada más- tus ojos son profundos, simples. Nuestra conversación atrae miradas. Se que no estás. No puedo dejar de hablarte.
-soy tus palabras-

la puerta oculta por Joel Velásquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en lapuertaoculta.blogspot.com.
Te leo
Yo
-
►
2014
(4)
- ► junio 2014 (1)
- ► enero 2014 (3)
-
►
2013
(19)
- ► septiembre 2013 (1)
- ► agosto 2013 (1)
- ► julio 2013 (4)
- ► junio 2013 (3)
- ► abril 2013 (3)
- ► marzo 2013 (1)
- ► enero 2013 (4)
-
▼
2012
(14)
- ► diciembre 2012 (1)
- ► octubre 2012 (2)
- ► septiembre 2012 (1)
- ► julio 2012 (3)
- ► junio 2012 (2)
- ► enero 2012 (1)
-
►
2011
(7)
- ► diciembre 2011 (1)
- ► febrero 2011 (3)
-
►
2010
(29)
- ► noviembre 2010 (2)
- ► octubre 2010 (1)
- ► septiembre 2010 (1)
- ► julio 2010 (2)
- ► junio 2010 (3)
- ► abril 2010 (3)
- ► marzo 2010 (11)
- ► febrero 2010 (2)
- ► enero 2010 (1)
-
►
2009
(27)
- ► octubre 2009 (1)
- ► agosto 2009 (4)
- ► junio 2009 (5)
- ► marzo 2009 (6)
- ► febrero 2009 (2)
- ► enero 2009 (4)
-
►
2008
(23)
- ► diciembre 2008 (8)
- ► noviembre 2008 (5)
- ► septiembre 2008 (1)
- ► agosto 2008 (1)
- ► abril 2008 (2)
- ► marzo 2008 (5)
Seguidores
Delia
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.