Llueve afuera, hace frío. Una tormenta hace amago de bailar sobre nuestras cabezas, un trueno quiere rugir hace horas, aun no se atreve.
Me siento en una mesa, espero eternamente, como todas las esperas son.
Pero espero distintas cosas. Algunas llegan, otras no.
Espero a que comience una clase, espero a que llegues.
Espero a la hora de comer, espero a verte.
Espero a que la lluvia pare para poder ir a firmar un documento, espero verte mientras camino.
También espero que dejes de desvanecerte.
Porque ahí estás, brillante, cabello y lentes rojos, una sonrisa pálida y lenta. Me miras, lentamente, como si tuvieras todo el tiempo del mundo.
Me levanto, voy hacia ti. Se que no estás ahí, se que te irás apenas me acerque demasiado. Pero voy hacia ti. Vale la pena, por un segundo, creer que alcanzaré tu mano.
Y durante un instante, un instante que no se acaba nunca y que jamás dura lo suficiente, alcanzo a rozarte. Luego te desvaneces, tu imagen se va, tu cabello y tu fuego se extinguen en una llamarada innombrable.
-No te vallas- Alcanzo a decir, en voz demasiado alta. La gente a mi alrededor me observa, extrañada.
-perdón?- me pregunta una muchacha de cabello castaño, con ojos curiosos.
siempre hay alguien que responde. Siempre hay alguien que me ve, que pregunta, que se siente profundamente curioso. Pero nunca eres tu. Nunca eres tu.
Me devuelvo a mi mesa, y estallo en una carcajada oscura. Tu imagen brilla un instante y se hace firme en la silla a mi lado.
-no estás aquí- le digo
-no- responde ella- soy una palabra, una palabra y nada más- dices, imitando al cuervo.
-y porque sigues aquí?- estallo
-porque no quieres que me valla- respondes- porque me sigues escribiendo. Porque soy una palabra, una palabra y nada más- tus ojos son profundos, simples. Nuestra conversación atrae miradas. Se que no estás. No puedo dejar de hablarte.
-soy tus palabras-
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on martes, 14 de agosto de 2012
at 8/14/2012 11:15:00 a. m.
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la puerta oculta por Joel Velásquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
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Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.