desperté sin abrir los ojos.
me sentía totalmente repuesto, y listo para saber todo lo que debía saber.
y quizas justamente por eso, por sentirme tan comodo allí, es que quise permancer un poco más con los ojos cerrados. me sentía sumamente a gusto, como si fuera la primera vez que me detenía a descansar en un sillón.
estuve a punto de volver a dormir, pero una palabra cruzó mi mente de manera fugaz
"Eséketer"
entonces, miré en rededor, y noté decepcionado que el mundo seguía siendo Azul.
me incorporé levemente, y vi a un hombre encorvado sobre un escritorio. intenté hablar, pero mis labios se negaron a mover. quizas ellos si seguían durmiendo.
<¿profesor?> envié mentalmente.
el hombre voltió.
-si, soy yo-respondió- me alegra verte repuesto.
"no del todo. sigo viendo Azul"respondí riendo. O intenté hacerlo.
-entonces ese es tu color- comentó, más para si mismo que para mi.
<¿sigo en su oficina?>
el profesor asintió. con una sombra de duda, me atreví a preguntar:
<¿que ocurrió?>
-tuviste tu primer dejo-y luego agregó- y deja de mandar tantos mentales, que nos vas a dar dolor de cabeza a ambos. habla de una vez.-
volví a tratar de hablar, pero mis labios se resistieron.
"no puedo hablar"
-eso significa que aún estás en tu primer dejo. te voy a explicar todo si dejas de mandar mentales, por favor.
asentí con la cabeza rapidamente, ansioso por saber que estaba ocurriendo.
-la historia es un poco larga, pero tranquilo, es interesante.-
Thomas se puso de pie y buscó un libro en el estante de madera que estaba detras de el. escogió uno de tapas de cuero blanco, con el borde de las hojas plateadas. no tenía titulo ni figura alguna en la portada. en el costado, unas extrañas letras desencían hasta el borde.
abrió el libro y lo comenzó a hojear.
-durante la edad de oro de Grecia, habitaron la peninsula del peloponeso un pueblo llamado Eséketer. son una leyenda griega, y les llamaban semidioses. Los Eséketer protegían a toda la helade, porque pensaban que los griegos eran una cultura sorprendente, pero que eran peligrosos para si mismos en ocaciones.
les ayudaban en las cosechas, procuraban que se mantuvieran en paz y les apoyaban frente a fenomenos naturales, como terremotos o erupciones volcanicas.
a cambio, los Eseketer pedían que los registros que se tomaran de ellos permanecieran en la biblioteca de su ciudad, y únicamente allí existieran.
los Griegos accedieron de buen grado.
en cierto punto sin embargo, conocieron las distintas culturas que existían en el mundo en aquella época, y en las que le siguieron: China, Roma, Japón, el Imperio Inca, los pueblos del norte de America, todos, en su modo personal, habían llegado a ver el mundo con ojos muy distintos, y le daban una riqueza enorme al conocimiento, aportando cada una leyendas, mitos, filosofías, heroes, ciencias, artes, melodías, literatos y literatura, magias.
sitieron- en ese momento me pareció detectar un dejo de sentimos, en el interior del profesor- que debian protegerles a todos. la humanidad entera se serviría de nuestra ayuda.
con el tiempo, sin embargo, muchos comenzaron a temerles, por sus poderes mentales.
el temor se convirtió en rencor, y el rencor, en odio, y el odio, en matanza, y la matanza, en persecución.
Los Eséketer se escondieron entonces. algúnos no dejaron su nombre de lado, guardaron orgullosos su raza. Otros, nos hicimos pasar por humanos, y sobrevivimos.
suelen decir que la suerte no está de lado de los Eséketer.
las colonias de nuestro pueblo sufrieron la furia de la tierra, y los ocultos, la de los hombres. Nuestra ansia de ayudar, nos impidió declarar una guerra que sin lugar a dudas habríamos ganado, y fuimos exterminados.-
escuché sorprendido la historia, pero no pude dejar de pensar que mi propia historia era curiosa. crecí en un horfanato, despues de todo, y no conosco nada de mi pasado.
-hasta ayer, existían dos Eséketer: un hombre de Japón, escritor, y yo mismo.
hoy, sin embargo, hay tres.
"¿que me sucedió ayer?"
- lo que le sucede a todos los Eséketer cuando llega el momento en que está preparado-hizo una breve pausa, buscando una hoja específica en el libro. Me pareció que el profesor recobraba algo de su caracter habitual ahora que había terminado la historia- tuviste tu Primer Dejo. Claro que fue un primer dejo bastante exagerado.
el mío apenas quemó un par de libros y dormí media hora. y aún así soy un Eséketer bastante podroso.-
pero al ver mi expresión confundida, me explicó.
-el primer Dejo Define los poderes del Eséketer. mientras más caótico el primer dejo, más poderoso es el Eséketer.
También muestra tu Dredelter, tu poder principal. El mío, por ejemplo, es Quemar.
¿tienes idea de cual es el tuyo?-
"ayer soñe que me caía un rayo, y durante el Dejo me pareció ser dos personas al mismo tiempo"
Thomas guardó silencio un segundo. miró su reloj y dijo.
-ya son las 9:30. deverías poder hablar.-
hice el intento, pero solo logré abrir un poco la boca.
" usted podía hablar despues de su primer dejo?"
-despues de media hora, si, podía.-
quedamos en silencio un momento. Estaba sopesando todo lo que sabía, todo lo que tenía por saber. Me sentía nervioso. Despues de todo, era uno de los tres últimos de mi raza. Quería llevar mi nombre con orgullo, y que las generaciones venideras de mi Pueblo me recordaran con cariño. Pero para eso, debía aprender todo lo que pudiera.
"¿me enseñará a usar los poderes, profesor?"
-te enseñaré dos o tres cosas, pero el resto lo tendrás que aprender por ti mismo.
cuando abrí los ojos, vi la oficina del profesor Thomas, al mismo profesor, a Ana y a Phil. El único problema era que le veía todo azul. no había otro color.
-al fin despiertas, joven Eséketer-dijo el anfitrión
¿Eséketer?
-¿de que color es el mundo?-
!¿de que color?!
intenté articular palabras, pero no pude. Además, me sentía sumamente agotado, como si hubiera jugado futbol toda una tarde.
mi boca se negó a obedecer, y no fui capaz de abrirla siquiera.
-mandame un mensaje mental- recomendó Thomas.
¿mensaje mental? !me sentí tan confundido!
era demasiada información, y demasiados hechos para intentar razonarlos, y pues, me limité a seguir el consejo. sentí como se tendía un puente entre Thomas y yo, y mis palabras viajaron hasta su mente con rapidez:
"estoy cansado"
-dice que está cansado- anunció a mis compañeros el Azul profesor- dejemosle descansar-
Ana me dio un beso en la mejilla y salió junto con Phil y Thomas.
caí en un nuevo sopor. De cuando en cuando, oía la palabra Eséketer y me sentía aún más confundido. En cierto momento, tuve un sueño.
Estaba nublado, y hacía frio. Estaba en un bosque brumoso, y parecía ser media mañana. los arboles goteaban, en parte por lluvia, en parte por rocío. Luego miré al cielo turbio. un rayo cayo sobre mi, en mi mano izquierda.
lejos de sentir dolor, percibí un leve cosquilleo. Entonces empezó una tormenta eléctrica. En el trueno más fuerte, desperté.
volví a ver la oficina del profesor, y volví a ver el mundo Azul. Me incorporé suavemente sobre el sillón en el que reposaba. alcanzé a vislumbrar a alguien sobre un escritorio.
<¿quien eres?>
-Thomas-
<¿que hora es profesor?>
-las tres de la mañana.-
<¿que pasó?>
-muchas preguntas niño. El amanecer es hora de respuestas- me respondió, con ese tono místico y profundo que acostumbraba el profesor.
-duerme-
fue claro que no conseguiría respuestas y estaba muy cansado para entrar en su mente. Además, no sabía hacerlo, y existían un sinnumero de otros motivos por los cuales no lo iva a hacer
hice caso al profesor y director del instituo para alumnos super dotados y volví a dormir.
"hermoso poema, grandioso poema"
Aquellas palabras las vi enfrente de mis ojos. Las letras eran rojas.
Las letras estaban acompañadas de la voz de ana. Me extrañe profundamente, como nunca antes en mi vida. Y sin embargo pronto dude que hubiese visto aquello. Quizás por un afán de asegurarme de que no vi nada, me di vuelta y le dije a la holandesa muchacha:
-eres muy vanidosa. No tienes para que alabarte en voz alta-
-yo no he dicho nada, David-
-¿Cómo que no? Acabas de decir que escribiste un “grandioso poema”-
-ella no ha dicho nada, David-intervino phil.
Quede levemente desconcertado con esa respuesta.
Habría jurado que escuche a ana. Pero estaban esas letras…
Como un leve murmullo, comencé a notar que ana no había dicho nada en voz alta, Pero aun no podía discernir de donde provenían esas palabras. Estaba seguro de que no eran fruto de mi imaginación
Tratando de saber de donde venían dichos vocablos, me aleje un par de minutos de mis amigos.
-David, tienes los ojos azules-me izo notar ana
-¿si?-el comentario me pareció una broma, ya que tenía los ojos cafés.
Siempre me gustaron los ojos azules y pensé que era una venganza de ana, por lo de los amaneceres.
-no te estoy molestando, de verdad tienes los ojos azules- repitió ana.
Phil, que se había absorbido en su libro nuevamente, dijo
-tiene los ojos cafés.- sin levantar la cabeza.
-habría jurado hace media hora que David tenia los ojos cafés. Pero míralo. Tiene los ojos azules-
Phil alzo los ojos desde su manuscrito, me miro un instante y luego volvió a su posición inicial.
-quien lo diría-comentó.
-es bastante curioso que le cambien de color los ojos- reconoció ana.
-yo no me refería a eso. Estaba pensando más bien en que yo me equivoqué.-
-y yo soy vanidosa.-
-lo eres-
Ana y phil continuaron discutiendo, mientras yo continuaba pensando.
Ana no había dicho nada, pero yo había…
Sentido?...leído? pero había sido tan real…
Habría sido acaso que imagine aquella voz, aquellas letras? Pero si fue real entonces…
Si no lo dijo lo pensó. Entonces…
Y como el leve murmullo de un riachuelo lejano, comencé a comprender.
Si lo pensó entonces, yo había LEIDO SU MENTE.
Y con esa obsesión extraña de tener seguridad de lo que había descubierto, me pregunte si podría leer la mente de phil.
Con este propósito, mire al muchacho sin nacionalidad y puse toda mi concentración en la de el.
Miré a su frente y lancé mis pensamientos.
Phil(quien seguía sentado en su silla hasta ese momento) salió sin previo aviso, impelido hacia atrás con silla, cuadernos y libros. Ana se rió y se acercó a ayudarle a ponerse en pie. Yo también me acerqué. Me disponía a levantar la silla, preguntándome si acaso cabía la remota posibilidad de que la hubiese movido yo. Mas apenas levante la mano para tomarla, esta Salió disparada lejos de mi. Pensé por un instante en que iba a chocar con la ventana, pero la silla toco el suelo antes. Irónicamente, apenas pensé en aquello, la ventana reventó como si hubiese estado sometida a grandes presiones, esparciéndose en miles de pequeños y afilados trozos de cristal que flotaban en el aire, iluminados por los rayos del astro rey.
¿la habría roto yo? Me pregunté. ¿habría empujado yo a phil, a sus libros, su silla?
Apenas hube pronunciado la palabra libro en mi mente, todos los de la habitación comenzaron a flotar. Algunos golpeaban a ana y a phil, pero era de manera muy suave.
¿que sucedió luego? Sinceramente no estoy seguro. Libros, sillas y las mesas flotaban. Y luego lo más extraño. Fue como si me hubiese vuelto 2 personas diferentes. La primera era la que estaba en la habitación, junto a ana y a phil, y que estaba destruyéndola sin querer. La segunda flotaba desde afuera de la habitación.
Era esa persona, ese “otro yo”, quien veía todo de manera objetiva. Me veía el con los ojos azules, brillantes, sin blanco o iris o ninguna parte normal del ojo. Solo un brillante azul. Estaba en medio de la habitación que se destruía. Veía el a Ana y a phil, la una llorando, el otro tratando de defenderse de los golpes de los libros.
Miré un par de minutos(no mas de 3) desde afuera, y luego volví a ser un solo ente, una sola mente, un solo cuerpo.
Entonces todo pareció calmarse. Los vidrios comenzaron a caer lentamente, depositandose con suavidad en el piso, esquivando a Ana y a phil, al igual que los libros, y las sillas, y la mesa.
La muchacha se me acercó y me abrazó, con lagrimas en los ojos, temblorosa.
Phil se dejó caer en una silla, y suspiró, y luego se puso de pie, temiendo evidentemente que volvieran a volar.
Comencé a sentir un intenso dolor en medio de la frente. En un par de segundos fue lo mas doloroso que hubiera sentido
-¡despierta David, despierta!-me grito con su dulce voz.-¡mira el sol!-y luego de una pausa agregó-que hermoso.-
-lo único hermoso que quiero ver ahora es el sueño que estaba teniendo-
-¿y no te vasta con mirarme a mi?-
-eres muy vanidosa-opiné
-quizás-
Me puse de pie, para ver el amanecer.
-¿Qué hora es ana?-
-las 6 :30-
Mientras ana aun miraba el amanecer, entre en el baño de mi habitación, me duché y lave los dientes.
Cuando salí, ana seguía en la ventana. Era como si no se cansara de mirar los primeros rayos del sol.
-ana, quiero cambiarme de ropa-le dije.
-y quieres que me valla.-repuso.
-¿tu te cambiarias con migo en tu habitación?-pregunté. Pero al ver la cara de la muchacha, me apresure a sacarla de mi cuarto mientras repetía-vete-
Escuche divertido las risas de mi amiga desde el otro lado de la puerta.
Saque lo que necesitaba de mi guardarropa y dispuesto a vestirme se me ocurrió una idea. Me apresuré en escribirla en el computador que estaba al lado de la ventana, pero note que el aparato estaba apagado.
Me vestí. No tenia (y aun no tengo) idea de cómo prender un computador.
Salí de mi cuarto para ver a ana y a phil tomando desayuno.
-buenos días phil-saludé
-buena y bella mañana David.-
-ciertamente-respondí con tono de personaje de leyenda-es una de las mañanas más bellas que haya visto, aunque no me halla detenido a ver muchas.-
Me senté a la mesa, y tome una hogaza de pan.
-¿dormiste?-le pregunte a mi amigo
-¡tanto conocimiento, tan poco tiempo! Y me he dado el lujo de dormir 3 horas. Ya podré dormir los sábados.-respondió el adolescente, con ese tono orgulloso y sabio que usaba cuando hablaba. Y a pesar de tener 16, parecía tener 300 y haber dedicado toda esa vida a estudiar. A pesar de eso, a phil vitalidad no le faltaba. Todas las tardes iba a jugar fútbol. Dice que se jugaba mucho en su casa. Y era un gran jugador. Un par de veces iba con el a la cancha del colegio, y jugaba con el equipo. Y es que en chile el fútbol también se practicaba mucho.
Me he preguntado un par de veces si phil habría vivido en chile antes de ingresar a la escuela. Aun no encuentro respuestas.
-¿Qué te parece el desayuno?-me pregunto Ana-pienso que phil debería haber entrado a la escuela por cocinero. Mira este pan-agregó, tomando una hogaza .- ¿Sabes quien la preparó? no fue la cocina del colegio.
Fue phil. ¡De donde saca tiempo! Lee toda la noche. Estudia con nosotros la mitad del Día, y juega fútbol la otra mitad.-
Ana continuo alabando a phil, mientras yo la escuchaba con poco interés.
Sabia perfectamente que phil había preparado el pan.
El muchacho preparaba el desayuno.
Un día dijo “no soporto este pan. Voy a hacer pan bueno yo mismo si es necesario.”
Desde ese día que el mismismo phil, los días domingos, después de una semana de estudio y aprendizaje profundo y arduo, se dedicaba a preparar pancitos en un horno pequeño.
Y el resultado era impresionantemente bueno. En mi vida he probado mejores panes que los que preparaba phil. Te apuesto $7.000 a que no has probado pan como el de phil.
Perdona, me he salido del tema. ¿En que estaba? ¡ah! Ya recuerdo.
Después de tomar desayuno, descansamos un momento.
Ana fue a mi cuarto a mirar por la ventana, phil se sentó en escritorio y leyó un manuscrito mió, y yo me senté el confortable sofá color mostaza a ver televisión.
Yo trataba de equilibrar un poco mi rutina, viendo televisión y jugando al computador un par de horas al día. Tenia perfectamente claro que no me iba a quedar toda mi vida en esa escuela, y que afuera, en el “mundo real”, la gente debía interesarse en mis escritos, y no en mi rutina. Si tenia una rutina extravagante, como la mayoría de los alumnos, los lectores se preocuparían de aquello. Que los demás hicieran una vida anormal. Yo me aferraba a la televisión.
Mire una media hora televisión y luego tome mi bolso y lo preparé para ir a la sala de estudios.
-¿preparando la mochila a ultima hora David?-me pregunto ana desde mi cuarto.
-no me digas nada tu, que puedo sacarte de mi habitación en el momento que quiera y adiós amaneceres.-dije riendo
Ana, lejos de encontrar mi comentario chistoso, se molestó un poco.
-que antipático-me dijo
Yo me largue a reír. Una de las ultimas veces que reí con normalidad.
A las 7 :30 salimos hacia la sala de estudios personales. Miraba con alegría “la fuente de las alegrías”, una escultura de uno de los ex-alumnos del colegio. La fuente estaba en el patio principal, y la veíamos todos los días, al ir al salón. Esta representaba tres hermosos peces que saltaban por sobre la fuente. Lo más maravilloso de la escultura era que flotaban verdaderamente. Había un sistema de gravedad-cero en cada trucha, y el efecto era perfecto.
Mientras caminábamos al salón, empecé a sentir un horroroso dolor de cabeza. Le pedía a ana una aspirina y continuamos caminando.
Llegamos al salón a las 8:00 exactos.
Como todos los lunes, escribimos una hora.
Ana escribía un poema para su familia en holanda.
Phil seguía con “su historia exacta y real del ser humano”.
Yo escribí un cuento corto.
Cuando termine, me puse de pie y comencé a mirar por el ancho ventanal.
Ha, aquel fue el último momento normal.
Mente
El año 1997 pasara la historia por ser el año en el que entraron mas alumnos del don a la escuela de las mentes del bosque, contándome yo entre ellos.
Ingresé junto con Ana koenen, una bella muchacha holandesa, y phil, un muchacho de 16 años que venia de ninguna parte, según sus propias palabras. Nos unía a los tres el mismo sentimiento de amor por la escritura.
Claro que cada una se desvió por distintas ramas. Phil era historiador. No había un solo hecho de la historia universal, por pequeño que fuese, que Phil desconociese.
Ana era poetiza. Sus versos eran tan bellos como ella.
Y yo… yo era un narrador, y el más débil de los tres, he de aceptarlo.
Nos asignaron juntos a la clase de estudios personales. Teníamos clase solo los tres, y cada uno hacia una clase.
Los días martes venia el profesor de matemáticas y los jueves, el profesor de ciencias químicas.
¡ha! La pequeña sala con ventanal hacia el bosque; El brumoso bosque ingles.
Los estantes llenos de libros de cuero. Cada uno era una antigüedad, una maravilla en su género, cada uno era un tesoro. La alfombra roja con el escudo en el piso, los muebles de madera fina, ha, aquel lugar era un sueño.
El departamento que nos asignaron también lo compartíamos los tres.
La habitación que escogí tenia una gran ventana al lado de mi cama, por donde entraba el sol matinal y me despertaba todos los amaneceres.
No había, y seguramente aun no hay nada, que le gustase más a Ana que los amaneceres.
Siempre despertaba a las 6:30 y entraba a mi cuarto medio minuto antes de que saliera el sol.
Habría las cortinas y gritaba
-¡despierta! ¡David! ¡Despierta!-
Ahora que lo pienso, no era el sol lo que me sacaba del letargo nocturno.
Phil jamás entro en mi habitación, y entro muy poco en la suya propia.
Y es que phil no dormía, o si lo hacia era siempre muy poco.
Se quedaba el, en un escritorio de la sala de estar y leía toda la noche, hora tras hora, minuto tras minuto.
Solo estudiaba.
Cuando el mundo comenzaba a clarear, dependiendo de que día era, phil buscaba al profesor Thomas o tomaba desayuno con nosotros para luego ir a la sala de estudios personales.
De esta forma, nuestra tranquila vida se deslizaba entre alegría y estudio.
¡Ha, como cambia el mundo, como el destino hace lo propio!

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