"hermoso poema, grandioso poema"
Aquellas palabras las vi enfrente de mis ojos. Las letras eran rojas.
Las letras estaban acompañadas de la voz de ana. Me extrañe profundamente, como nunca antes en mi vida. Y sin embargo pronto dude que hubiese visto aquello. Quizás por un afán de asegurarme de que no vi nada, me di vuelta y le dije a la holandesa muchacha:
-eres muy vanidosa. No tienes para que alabarte en voz alta-
-yo no he dicho nada, David-
-¿Cómo que no? Acabas de decir que escribiste un “grandioso poema”-
-ella no ha dicho nada, David-intervino phil.
Quede levemente desconcertado con esa respuesta.
Habría jurado que escuche a ana. Pero estaban esas letras…
Como un leve murmullo, comencé a notar que ana no había dicho nada en voz alta, Pero aun no podía discernir de donde provenían esas palabras. Estaba seguro de que no eran fruto de mi imaginación
Tratando de saber de donde venían dichos vocablos, me aleje un par de minutos de mis amigos.
-David, tienes los ojos azules-me izo notar ana
-¿si?-el comentario me pareció una broma, ya que tenía los ojos cafés.
Siempre me gustaron los ojos azules y pensé que era una venganza de ana, por lo de los amaneceres.
-no te estoy molestando, de verdad tienes los ojos azules- repitió ana.
Phil, que se había absorbido en su libro nuevamente, dijo
-tiene los ojos cafés.- sin levantar la cabeza.
-habría jurado hace media hora que David tenia los ojos cafés. Pero míralo. Tiene los ojos azules-
Phil alzo los ojos desde su manuscrito, me miro un instante y luego volvió a su posición inicial.
-quien lo diría-comentó.
-es bastante curioso que le cambien de color los ojos- reconoció ana.
-yo no me refería a eso. Estaba pensando más bien en que yo me equivoqué.-
-y yo soy vanidosa.-
-lo eres-
Ana y phil continuaron discutiendo, mientras yo continuaba pensando.
Ana no había dicho nada, pero yo había…
Sentido?...leído? pero había sido tan real…
Habría sido acaso que imagine aquella voz, aquellas letras? Pero si fue real entonces…
Si no lo dijo lo pensó. Entonces…
Y como el leve murmullo de un riachuelo lejano, comencé a comprender.
Si lo pensó entonces, yo había LEIDO SU MENTE.
Y con esa obsesión extraña de tener seguridad de lo que había descubierto, me pregunte si podría leer la mente de phil.
Con este propósito, mire al muchacho sin nacionalidad y puse toda mi concentración en la de el.
Miré a su frente y lancé mis pensamientos.
Phil(quien seguía sentado en su silla hasta ese momento) salió sin previo aviso, impelido hacia atrás con silla, cuadernos y libros. Ana se rió y se acercó a ayudarle a ponerse en pie. Yo también me acerqué. Me disponía a levantar la silla, preguntándome si acaso cabía la remota posibilidad de que la hubiese movido yo. Mas apenas levante la mano para tomarla, esta Salió disparada lejos de mi. Pensé por un instante en que iba a chocar con la ventana, pero la silla toco el suelo antes. Irónicamente, apenas pensé en aquello, la ventana reventó como si hubiese estado sometida a grandes presiones, esparciéndose en miles de pequeños y afilados trozos de cristal que flotaban en el aire, iluminados por los rayos del astro rey.
¿la habría roto yo? Me pregunté. ¿habría empujado yo a phil, a sus libros, su silla?
Apenas hube pronunciado la palabra libro en mi mente, todos los de la habitación comenzaron a flotar. Algunos golpeaban a ana y a phil, pero era de manera muy suave.
¿que sucedió luego? Sinceramente no estoy seguro. Libros, sillas y las mesas flotaban. Y luego lo más extraño. Fue como si me hubiese vuelto 2 personas diferentes. La primera era la que estaba en la habitación, junto a ana y a phil, y que estaba destruyéndola sin querer. La segunda flotaba desde afuera de la habitación.
Era esa persona, ese “otro yo”, quien veía todo de manera objetiva. Me veía el con los ojos azules, brillantes, sin blanco o iris o ninguna parte normal del ojo. Solo un brillante azul. Estaba en medio de la habitación que se destruía. Veía el a Ana y a phil, la una llorando, el otro tratando de defenderse de los golpes de los libros.
Miré un par de minutos(no mas de 3) desde afuera, y luego volví a ser un solo ente, una sola mente, un solo cuerpo.
Entonces todo pareció calmarse. Los vidrios comenzaron a caer lentamente, depositandose con suavidad en el piso, esquivando a Ana y a phil, al igual que los libros, y las sillas, y la mesa.
La muchacha se me acercó y me abrazó, con lagrimas en los ojos, temblorosa.
Phil se dejó caer en una silla, y suspiró, y luego se puso de pie, temiendo evidentemente que volvieran a volar.
Comencé a sentir un intenso dolor en medio de la frente. En un par de segundos fue lo mas doloroso que hubiera sentido
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on jueves, 27 de noviembre de 2008
at 11/27/2008 02:57:00 p. m.
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Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.