Mente
El año 1997 pasara la historia por ser el año en el que entraron mas alumnos del don a la escuela de las mentes del bosque, contándome yo entre ellos.
Ingresé junto con Ana koenen, una bella muchacha holandesa, y phil, un muchacho de 16 años que venia de ninguna parte, según sus propias palabras. Nos unía a los tres el mismo sentimiento de amor por la escritura.
Claro que cada una se desvió por distintas ramas. Phil era historiador. No había un solo hecho de la historia universal, por pequeño que fuese, que Phil desconociese.
Ana era poetiza. Sus versos eran tan bellos como ella.
Y yo… yo era un narrador, y el más débil de los tres, he de aceptarlo.
Nos asignaron juntos a la clase de estudios personales. Teníamos clase solo los tres, y cada uno hacia una clase.
Los días martes venia el profesor de matemáticas y los jueves, el profesor de ciencias químicas.
¡ha! La pequeña sala con ventanal hacia el bosque; El brumoso bosque ingles.
Los estantes llenos de libros de cuero. Cada uno era una antigüedad, una maravilla en su género, cada uno era un tesoro. La alfombra roja con el escudo en el piso, los muebles de madera fina, ha, aquel lugar era un sueño.
El departamento que nos asignaron también lo compartíamos los tres.
La habitación que escogí tenia una gran ventana al lado de mi cama, por donde entraba el sol matinal y me despertaba todos los amaneceres.
No había, y seguramente aun no hay nada, que le gustase más a Ana que los amaneceres.
Siempre despertaba a las 6:30 y entraba a mi cuarto medio minuto antes de que saliera el sol.
Habría las cortinas y gritaba
-¡despierta! ¡David! ¡Despierta!-
Ahora que lo pienso, no era el sol lo que me sacaba del letargo nocturno.
Phil jamás entro en mi habitación, y entro muy poco en la suya propia.
Y es que phil no dormía, o si lo hacia era siempre muy poco.
Se quedaba el, en un escritorio de la sala de estar y leía toda la noche, hora tras hora, minuto tras minuto.
Solo estudiaba.
Cuando el mundo comenzaba a clarear, dependiendo de que día era, phil buscaba al profesor Thomas o tomaba desayuno con nosotros para luego ir a la sala de estudios personales.
De esta forma, nuestra tranquila vida se deslizaba entre alegría y estudio.
¡Ha, como cambia el mundo, como el destino hace lo propio!
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on jueves, 27 de noviembre de 2008
at 11/27/2008 02:55:00 p. m.
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escritores,
poderes mentales
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2 personas nos regalaron palabras aquí
Ete me encantó!!!
^^
28 de marzo de 2009 a las 0:58
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Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.