sin foto porque la foto que va a tener este capitulo la voy a sacar dentro de poco
Tengo un intenso dolor en el vientre, pero se que esta es la mejor oportunidad que tengo de hacer lo que voy a hacer.
Me encamino a casa, donde a esta hora no hay nadie. Se supone que no puedo entrar porque no tengo llave, pero ninguna cerradura puede contra mí. Introduzco un tentáculo de poder mental a la chapa y abro la puerta.
Me cambio el uniforme, y en su lugar, me pongo un jeans y una polera oscura, gafas y un gorro, que uso escorado de modo que cubra un poco mi rostro. Se que no debería, pero me doy una concesión a la vanidad y me decido a usar un sobretodo blanco que Mariah me regaló hace un año. Me temo que, como muchas otras cosas, no recuerda que lo hizo.
Hubo un tiempo en que usé mucho este traje porque representaba una ayuda para…
¿A que me ayudaba?
Me asalta la misma sensación de vacío que sentí cuando enumeré mis dones a Mariah. Me aterra, y trato con desesperación de pensar en otra cosa.
¿En que estoy?
A si, ahora…
Me siento frente al computador.
Tomo el collar de hueso que llevo al cuello, y lo hago flotar mentalmente.
Apoyo mi mente en los lugares precisos y hago presión.
El collar brilla levemente, y luego se abre en la mitad.
Alejo una de las partes, luego la otra y libero el contenido del colgante: un pequeño dispositivo de almacenamiento masivo de información, que contiene la data de todas las misiones realizadas por mi equipo el año pasado. Creo copias tergiversadas de los registros de tres de ellas. El trabajo me toma una hora más o menos.
Cuando termino, imprimo lo escrito y lo pongo en un sobre.
Salgo de casa, y tomo el camino hacia la costanera. Mi objetivo es el viejo edificio abandonado allí. Se que en ese lugar se sitúa la base del equipo de Valhar.
Hacia el fin de la ultima operación el año pasado, recuerdo haberles visitado para que uno de sus agentes me consiguiera la ubicación de un artefacto. Por supuesto, nadie en ese grupo recuerda que buscaron un artefacto. Están convencidos de que solo me dieron la ubicación de la base del equipo de Elern, nuestro aliado el año pasado. Ahora me pregunto que habrá sucedido con ellos. Perdí contacto después del…borrado a mi equipo.
El trayecto se me hace largo y pesado, y la herida me ataca con punzadas de dolor que vienen intermitentemente.
Evito las avenidas principales, porque es primordial no dejar rastros.
Me siento tranquilo una vez que llego al río, porque se que valhar puso un encantamiento allí, que distrae la atención de cualquier agente, para incentivar a los clientes a acercarse. Sin duda, la estrategia funciona.
El edificio está a medio construir, y sin embargo, abandonado. Le rodea una barrera de madera de casi 3 metros de alto, y tiene fama de albergar a drogadictos y traficantes.
Puedo dar fe de que en su interior hay traficantes. Si, pero de información.
Abro la puerta escondida en la pared con mi poder mental y entro en el edificio.
Me aventuro hasta el tercer piso con la espada en la mano, atento al menor movimiento.
“Buenos Días señor” se oye una voz. Es profunda pero tranquila. Modula bien cada palabra.
“¿podría usted decirme, quien es y que desea?”
-mi nombre, es Koul Tattler. Busco información.-
“buenos días señor Tattler. Mi nombre es Guilen Dashar. Hágame el favor de seguir la luz hasta la oficina central del equipo.” El sonido de la voz es tranquilizador, parece apaciguar esa continua corriente de odio que brota de mis recuerdos, y durante un instante me siento en Paz.
Entonces lo comprendo. Control emocional.
Lanzo mi mente contra mi corazón y lo golpeo lo más fuerte que puedo, para arrancar al intruso de mi interior. Lo consigo sin demasiado esfuerzo.
Dudo si debo seguir hacia delante. Quizás… puede que haya complicaciones, pero necesito información, y tengo una póliza de seguros en mi ojo izquierdo.
Entonces…
Un flash de luz intenso, un olor como a miel, y una breve ceguera.
Cuando abro los ojos, veo que las paredes, el piso y el techo son recorridos por innumerables y pequeñas venas de luz dorada.
Las sigo, receloso, aún atento por cualquier cosa.
Extiendo mi mente hacia delante todo lo que puedo, buscando cualquier amenaza.
Sin embargo, pronto llego al quinto piso. A pesar de ser un edificio de departamentos, me encuentro con una sola pared y una sola puerta. Junto a ella, hay dos estatuas reposando placidamente.
Representan dos samuráis de madera, con armadura completa. La Katana de ambos, sin embargo, es de metal.
Me dispongo a pasar junto a ellos y abrir la puerta, pero para mi sorpresa ambos se mueven y me impiden el paso. Cruzan sus armas frente a la puerta, y es evidente que ellos no desean que entre.
Intento mover una de las espadas pero el samurai me toma la mano y comienza a torcerla.
Entonces lanzo mi mente contra el y le derribo. Salto hacia atrás y lo elevo un par de metros en el aire.
Me dispongo a lanzarlo contra su compañero pero este se mueve hacia mí con la espada en alto.
Hago chocar al primero contra la pared y desenvaino a Vecaida.
Consigo detener el golpe a un par de centímetros de mi rostro.
Aparto la espada enemiga y me dispongo a atravesar a mi oponente cuando la puerta se abre.
Al instante ambas esculturas se arrodillan.
En la puerta, un joven de aspecto sencillo y quevedos me mira curioso.
-maldición Anías, ¿le dijiste a tus soldados que esperamos visita?-se escucha una voz desde adentro. Me es familiar.
-¡lo lamento!- responde el joven. Y luego hacia mi- ¡lo lamento!-
-¿hay problema si entro?- pregunto- o quizás los clientes no son bienvenidos en este lugar.- uso un tono sarcástico y el joven parece sentirse culpable. Me agrada, pero se que debo ser duro y crítico en esta situación. Sin Piedad.
-señor Tattler, por favor, entre, se lo ruego. Es un honor tener a tan renombrado guerrero entre nosotros. Por favor, le esperábamos-
Asiento y no digo nada más. Hago a un lado al chico empujándolo con mi mente y entro al recinto.
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on miércoles, 28 de enero de 2009
at 1/28/2009 01:15:00 a. m.
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la puerta oculta por Joel Velásquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en lapuertaoculta.blogspot.com.
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Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.