Vagando por mis escritos antiguos, intentando encontrar aquello que me había motivado a escribir en otro tiempo, me crucé de pronto con algo muy parecido a un cuento.
En otro tiempo, algo como esto no merecía estar publicado aquí. Ahora que carezco de letras y mi sangre pesa, vacía y vana, todo lo que puedo hacer es asaltar vilmente al hombre que fui.
Toqué a la puerta tres veces, preocupado por no suspirar.
Miré la manilla de la puerta, dorada, y sonreí, pensando en que quizás era el tipo de cosas que le gustarían a Milasen. No, claro que no.Me gustaba a mi, y Milasen solo la habría tolerado.
Un Hombre joven, de smoking, abrió la puerta.
-el señor le espera en el estudio. Adelante, y permitame mostrarle el camiNo-
Entré con paso firme, mirando todo el lugar con ojo ávido, pero sin querer retener nada de ello. Despues tendría que recordarlo y...
¿Recordar?¿para que?
subi detrás el hombre de smoking con indiferencia, por una escalera enorme de roble, y llegamos frente a una puerta de madera, que era el final de un largo pasillo con ventanales a ambos lados.
una voz ronca y rasposa, como de cantante de blues de otro tiempo contestó al golpe en el dintel
-si quieres pasar, pasa.-
abrí la puerta y me senté en una silla, con mi desfachatez acostumbrada.
El dueño de la voz me miró, desde un gran sillón frente a un escritorio, de madera, que estaba contra una enorme ventana, que cubría toda una pared.
Sus ojos, grandes y oscuros, me fueron inescrutables, y por primera vez en un numero de años que no podría precisar, sentí miedo de nuevo.
-yo...- comenzé. Mi confiansa de siglos se había espantado.
-yo se quien eres, y que eres- me interrumpió. Le miré, sorprendido.- Te reconocí apenas entraste. Eres la clase de hombre que lo ha tenido todo y que no tiene nada que perder.-
reí por lo bajo. Pero con nervios.
-eres el chico que
suspiré y perdí cuatro siglos. Cuando desperté, mi guerra había terminado, mi esposa estaba muerta y enterrada, y yo era inmortal. Y entonces comprendí que una vida de eterna humanidad era peor que estar muerto.
This entry was posted
on domingo, 13 de enero de 2013
at 1/13/2013 03:40:00 a. m.
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.

la puerta oculta por Joel Velásquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en lapuertaoculta.blogspot.com.
Te leo
Yo
-
►
2014
(4)
- ► junio 2014 (1)
- ► enero 2014 (3)
-
▼
2013
(19)
- ► septiembre 2013 (1)
- ► agosto 2013 (1)
- ► julio 2013 (4)
- ► junio 2013 (3)
- ► abril 2013 (3)
- ► marzo 2013 (1)
-
►
2012
(14)
- ► diciembre 2012 (1)
- ► octubre 2012 (2)
- ► septiembre 2012 (1)
- ► agosto 2012 (3)
- ► julio 2012 (3)
- ► junio 2012 (2)
- ► enero 2012 (1)
-
►
2011
(7)
- ► diciembre 2011 (1)
- ► febrero 2011 (3)
-
►
2010
(29)
- ► noviembre 2010 (2)
- ► octubre 2010 (1)
- ► septiembre 2010 (1)
- ► julio 2010 (2)
- ► junio 2010 (3)
- ► abril 2010 (3)
- ► marzo 2010 (11)
- ► febrero 2010 (2)
- ► enero 2010 (1)
-
►
2009
(27)
- ► octubre 2009 (1)
- ► agosto 2009 (4)
- ► junio 2009 (5)
- ► marzo 2009 (6)
- ► febrero 2009 (2)
- ► enero 2009 (4)
-
►
2008
(23)
- ► diciembre 2008 (8)
- ► noviembre 2008 (5)
- ► septiembre 2008 (1)
- ► agosto 2008 (1)
- ► abril 2008 (2)
- ► marzo 2008 (5)
Seguidores
Delia
El día que te despida te regalaré un tulipán blanco, y dejaré en manos del mar que te lo haga llegar.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
El día que te despida te llorarán las estrellas, y tus hermanas las aves plegarán las alas en honor a ti.
El día que te despida llorará mi piano, y mis ojos.
Confío en verte antes de tener que despedirte, amiga mía.
Confío en que me esperes hasta que llegue cerca de ti.
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.