You should go.
Los siniestros dioses jamás respondieron a las súplicas de sus pobres seguidores.
Jamás dieron consuelo, jamás trajeron paz. Los siniestros dioses solo hacen caer fuego
sobre las cabezas de los hombres, y los únicos que atenderán a los ruegos de la humanidad
tienen cuerpos y sangre, y mueren también.
Y el único consuelo en la tierra, en esta vida o la otra
es el beso de la mujer que amas.
Es la caricia del padre que te guarda
es el abrazo del hijo que te renueva.
Mora
mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera pieza
Pero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una Stella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.
Stormy gods, hear my prayer
Thunder Sor, shout my name
Lightning Sor, draw my name
Rain Sor, cry my name
Wind Sor, whisper my name
Stormy gods, hear my prayer
Como plata hecha polvo
Lluvia
Como tu risa que se derrumba
Viento
Como un antiguo sueño roto
Frío
Como el diálogo entre tus ojos y los suyos
Silencio
La leyenda del Heredero se ha trocado en una historia diferente. Quizás aún conserve su nombre, o quizás ya es "El Cantar de los Sor", no lo sé. Mientras la historia toma forma en mi mente, percibo estallidos, escenas sueltas de algunos de los personajes, tal y como al principio, hace tantos y tantos años que en realidad son apenas un par de meses.
Alia miró a Salian con su amplia sonrisa, esa misma sonrisa que había enamorado al herrero desde el primer momento, y apoyó una mano sobre la mano que ponía Saren en su brazo. Saren miró a Salian, muy serio.
-¿Me dirás el nombre de tu espada antes de marcharte? promesas son promesas- Había un dejo de tristeza en la voz de ella.
Salian se descolgó la vaina del hombro y sacó la espada sin ningún floreo, sin ninguna parsimonia. Y durante un segundo entero, la espada que ardió en su mano fue azul y blanca, brillante y fugaz, delgada, tan delgada que parecía que jamás podrías verla del todo, y sin embargo ancha y firme, tan ancha y firme que parecía que no se podría romper jamás. Y la forma de la hoja era a la vez dulce y brutal, como hecha para un rey que solo debería armar caballeros, como hecha para un rey que jamás estaría lejos de un campo de batalla. Una espada llena de contradicciones y dualidades, de incongruencias y perfectas imperfecciones. Una espada que era tal y como Alia habría sido, de haber sido espada. Y luego la envolvió un fuego azul y la espada-Alia se desvaneció, y en su lugar solo quedó una basta hoja de hierro mellado y algo oxidado, sin canal, casi sin filo, casi roma, casi insignificante, de no haber sido por las manchas de sangre en la cruz de bronce y en la empuñadura de cuero, rústica y pobre. El pomo era una piedra negra sin tallar, oscura como la muerte. Una espada simple, sin pretensiones, una espada que tenía todo para ser un fracaso y sin embargo cumplía su cometido. Una espada tal y como Salian el herrero.
-Se llama Desastre- Dijo él, con los ojos cargados de electricidad, como aquella noche hacía demasiado tiempo.
Alia le miró, descolocada. Salian envainó a Desastre, se la colgó del hombro, dio media vuelta y descendió las largas escaleras a pie, y comenzó su camino. Porque los Koul jamás se quedan en un solo lugar.
El devenir de tus colores, De tus palabras, tus miradas, de quien fuiste y de quien eres.
me fascina, me derrumba
Pero tu sonrisa del presente, oh, querida mía
es llave y candado
es ritmo y melodía
es noche y es día.
Se abre la puerta con su rumor neumático, bajo del vagón, y camino. La estación está vacía, mis pasos resuenan, y por un par de segundos todo lo que existe en el mundo es el eco de mis zapatos y las paredes naranjas. Durante un par de segundos, no hay dioses buscando venganzas, no hay tormentas innombrables, no hay guerras y no hay muertos. Durante un par de segundos, todo se detiene, salvo el eco de mis zapatos y el brillo naranja de las paredes. Pero el andén se acaba cuando subo la escalera, y salgo de la estación. Llueve afuera. Del otro lado de la calle oscura, una figura me observa, con quieta intensidad. Hace frío.
Poema con paréntesis, dulce y extraño de escribir. La poesía, que en mi bienestar me enferma, es en mi enfermedad impagable bienestar.
Tu presencia, tu sonrisa, tu misma existencia
Tu nombre, tu ausencia, tu mirada perdida y dirigida
Tu estatura y tu forma, tu carcajada inoportuna,
Tus desatinos (abundantes) y tus aciertos (que abundan más)
Tu desdén y tu atención, tus manos distraidas, la forma en la que andas
y la forma en la que paras
La forma en la que olvidas y recuerdas, la forma en la que pretendes olvidar
y la forma en la que pretendes recordar.
La forma en la que mientes (dulce) y la forma en la que dices la verdad (dulcísima)
y la forma en la que dices la verdad (que es amarga) y la forma en la que mientes (amarguísima)
La forma en la que aguantas, la forma en la que cedes
Tu fortaleza inconmovible, tu fragilidad secreta, acaso ausente.
Tu vanidad, tu humildad, tu valor, tu temor, tu ternura, tu madurez.
Esa mezcla inoportuna (y por eso mismo perfecta) de niña y mujer
Tu paciencia, y acaso tu misericordia (¿o quizás no?)
con esto que no es ni verso ni prosa.
Todo eso, en resumen, es demasiado (y nunca suficiente)
para mis pobres palabras
Está el loco honesto, que impaciente da voz a lo que pertenece a un idioma más profundo. El loco honesto jamás llega a ser Nominador, gran amante o decente músico.
El camino del loco honesto, al menos, tiene Ritmo.
El camino del loco honesto, que nunca lleva a nada bueno.
Servir y honrar,
cantar y amar,
y decir siempre la verdad.
Nada bueno hay en el camino del loco honesto.
El camino del loco honesto, que nunca lleva a nada bueno.
Un delirio, una locura, una profunda insensatez.
No hay razón para darle voz a lo que
no debe ser hablado.
Quien hable con el delirio
de la constante franqueza
que comprenda bien:
jamás hallará la verdad.
Nada bueno hay en el camino del loco honesto.
Debe ser lejos lo más malo que he escrito nunca
y lo que más placer me ha proporcionado
Este poema es un desastre
y es que no podía ser de otra manera
siendo, como soy,
anatema y poeta
este desastre de poema es producto
del encuentro malhadado de
solo dos circunstancias
y es que
primero, no sé rimar
segundo, no sé crear,
y tercero, no sé contar
pero alguna virtud este desastroema ha de tener
ya voy por la tercera estrofa
y no me sé detener
y si mis rimas son horribles
me atormenta poco
es peor ser anatema y loco
pero peor que ser anatema es
no saber que significa ser aquello
y aún peor que todo esto junto es mi métrica mounstruosa
primero con 100 silabas el verso, y luego quizás otra cosa
pero insisto, me importa poco
no soy nada más que medio poeta y medio loco
Malditos versos, hijos del fuego! maldita sea su rima y su métrica, maldita su Armonía y su belleza! maldita, cien veces maldita su forma imponderable y sus curvas implacables, malditas las cadencias que limitan el mensaje, maldita la luz que ocultan los sonetos! maldita la perfecta conjunción de nombre y forma, maldita la envidia que corroe al nopoeta, maldita la humildad del poeta y maldito el orgullo del que pretende entender poesía!
his strength
his might
his charm
And I have not
his spirit
his light
his uncertain risk
I am not (unlike him)
a fire
a strike of lust
a dubious desire
And I will not
sing like he sung
kiss like he kissed
or love like he loved
but may God forgive me
I know I love you more
Decir que estoy escribiendo es muy pretencioso. Y decir que esto que escribo es un regalo único y desinteresado por parte de esa diosa caprichosa de la que todos los artistas son esclavos sería muy parecido a decir una mentira. Así que lo mejor será pretender, solo por esta noche, que nada de eso importa, y que hay una historia que quiso ser contada y no encontró a nadie más idóneo para la labor.
"es su cabello rojo, Laigh. Siempre lo fue"
Laigh le sonrió al hombretón de largo sobretodo negro que sostenía una taza de té que hervía acompasadamente.
"fue eso, desde el primer momento. No pude apartar la mirada. En aquellos años tu estudiabas violín, ¿lo recuerdas? te dejé en la puerta de la casa de tu profesora y luego emprendí el camino de regreso. Jamás, jamás pensé que todo cambiaría tanto ese día. Pero allí apareció ella, como un milagro pelirrojo e inesperado, como..."
El hombre se interrumpió, dio un sorbo a su humeante té, y sonrió
"A Elixabeth le fascina el té. Es extraño, ¿no? nosotros siempre pensamos que el té era lo más simple y apagado del mundo. Y ella habla de sabores, de diferencias, de tonalidades, de cuanta cosa podrías imaginar. Elix es como el té. Nunca me habría imaginado que podría tomar té tanto tiempo, y que siempre hubiera algo nuevo por descubrir"
Laigh volvió a sonreir, y volteó la página. El sobretodo se colgó en una percha, el té dejó de humear
"No, no es una buena imagen. A nadie le gusta que le digan que es como el té, ¿no? al menos, a mi no me gustaría. Que extraño. Ser como el té."
El hombre se detuvo, y miró confuso a su al rededor
"Siempre me cuesta mucho intentar compararla. En cierta ocasión pensé que Elix era como... saltar de un puente, en bungee, o como sea que se escriba. Esa adrenalina, esa inseguridad, ese riesgo... pero claro, es tremendamente feo decirle a alguien que bien podría matarte." Laigh rió abiertamente, y la luz amarillenta que entraba por una de las ventanas se sobresaltó levemente. "No lo sé. A veces creo que Elix es como cuando, después de muchas horas de tener una palabra en la punta de la lengua, la encuentras. O como cuando sopla el viento una noche calurosa de verano, y trae música lejana, y nunca alcanzas a distinguir más que los bordes de la canción que trae, y todo lo demás es una gigantesca incertidumbre. Si, esa es una buena forma de describir a Elix. Espero."
Laigh y El hombre del té rieron al unísono.
"Elix es una incertidumbre, un riesgo. Una pregunta irrespondible. Supongo que es comprensible que tenga dudas, ¿no? digo, estando a apenas dos días del matrimonio... la idea de... cometer un error irreparable me llena de desasosiego. Si las cosas salieran mal y yo acabara perdiendo a Elix..."
La campanilla de la puerta sonó, las bisagras se quejaron, el pequeño Mirhan y su mochila entraron e hicieron crujir la madera del piso. Laigh le dedicó su blanca sonrisa y cerró el libro que tenía en las manos.
"Buenas tardes, muchacho. ¿Tuviste suerte con el libro con secreto?"
"No en realidad, Señor Laigh, está escrito en un idioma incomprensible. ¿Que tiene ahí?¿ es un libro seguro?"
Laigh miró el volumen entre sus manos, cerrado y silencioso, y observó como la imagen de su joven hermano se disipaba frente a él
"oh no, pequeño, esto es un libro de recuerdos. Tiene cartas, perfumes, partituras de música de otro tiempo. Y un libro de recuerdos es por mucho "Laigh se arregló los lentes y le dedicó una mirada muy seria a Mirhan "por mucho, la clase de libro más inseguro que hay."
"¿a que se refiere? los recuerdos están ahí siempre, no creo que puedan cambiar mucho"
"oh, no, los recuerdos no cambian tanto- aunque es preciso convenir que si cambian. Lo importante, lo peligroso de un libro de recuerdos es que nunca sabes que podrían hacer esos recuerdos en ti. Un libro de recuerdos puede ser mucho más impredecible que cualquier otro libro"
Caprichosa deidad es la inspiración. Esta noche, a deshoras, me regala el principio de una historia que jamás pensé. Creo que robo casi todas las escenas de otros lugares y otros libros, pero no importa. Un cuento es un cuento, y yo podré ya vivir un poco más habiendo escrito el comienzo de uno nuevo
"todos los libros dicen la verdad, Señor Laigh"
"no todos, Mirhan, no todos. Esto que tienes en tus manos es un Libro de Mentiras, y contiene una historia real envuelta en las mejores y más delicadas mentiras que nunca nadie pensó."
"¿ y para que quiero un libro mentiroso?"
"porque todos somos así, Mirhan. Todos somos una red de cuidadosas mentiras tejida en torno a una dura y difícil verdad"
Mirhan miró el libro con desconfianza, y lo dejó en el estante del cual lo había tomado.
"creo que será mejor dejarlo donde está. No quiero libros que se parezcan a personas, Señor Laigh, quiero un libro seguro"
Laigh miró al muchacho a través de sus gruesos lentes, y le sonrió una sonrisa blanca y cansada, que desarmó el cuidadoso orden de su bigote.
"Ya tomaste el libro mentiroso, pequeño Mirhan. Volverá a ti, y te obligará a enfrentarlo. Así son las personas también: por mucho que evites a alguien a quien temes, ese alguien siempre estará a la vuelta de la esquina. Y puede que en el fondo esa persona no tenga el más mínimo interés en ti. Pero tú le das poder sobre ti, y una vez que le temes a alguien, le temerás siempre y en cada lugar, hasta que lo enfrentes."
Mirhan volvió a mirar el libro, que ahora reposaba entre otros volúmenes similares. No parecía tener nada destacable, nada que valiese la pena observar. Y sin embargo, era el primer libro que había tomado de esa parte de la biblioteca del Señor Laigh.
"Pues odio a este libro y odio tener que leerlo. Así que no lo leeré, Señor Laigh. Muestreme otro"
Laigh suspiró lentamente, y se arregló los lentes que se habían movido levemente de donde debían estar. Se golpeó el mentón tres veces con el dedo índice, y dijo
"Mirhan, es una mala idea odiar cosas. Pero te daré algún libro mientras te armas de valor para leer lo que debes leer"
El anciano tomó un libro delgado que se escondía entre muchos otros libros.
"Esto es un libro con miedo. No un libro que inspira miedo, si no uno que está muy asustado. Y está asustado porque debe entregar un mensaje a una persona, pero nunca está seguro de a que persona. Así que eso lo convierte un poco en un libro con un secreto. Y tener un secreto y tener miedo no es una buena combinación."
Mirhan le dedicó una mirada enrabiada
"¿Y para que me pasa libros extraños? quiero un libro seguro, no libros mentirosos ni libros con miedo"
"El libro mentiroso te ayudará a ti, pero este pequeño..." y le dedicó una larga mirada cariñosa, mientras desempolvaba la cubierta de cuero "este pequeño necesita que seas tú quien le ayude. Vamos, se generoso, que no todos los libros son siempre seguros"
Mirhan, receloso, extendió la mano, y dijo
"hoy está usted de un humor extraño, Señor Laigh. Le traeré este de vuelta la próxima vez que venga, pero entonces deberá usted darme un libro seguro!"
Laigh sonrió y se volvió a arreglar los lentes. Su sonrisa fue blanca, amplia y franca, y pareció abarcar uno, diez, doce, todos los libros de la habitación.
Multitud de letras moraban mi sangre, y mi pecho vibraba con la voluntad de mil mundos
habiendo vivido yo 15 años desde mi advenimiento al mundo vil, tuve a mal padecer una desafortunada y rara enfermedad. Corría el año 2008 de la era del señor, y era yo víctima de este pestilente mal, que trastornaba mis sentidos, haciendome ve rpersonas que eran fruto de la imaginación mía. Poseía yo la facultad de verlos, digo bien, mas no de hablarles, por ser su condición la de imaginarios y la mía de hombre real.
Estas razones y estos motivos dieron lugar a que una malhadada tarde de domingo mis sentidos embotados me llevasen a enamorarme de una bella mujer imaginaria.
Oh! cuan gráciles sus movimientos son, cuan bello es su cuello, cual cisne en un sueño multicolor! cuan bellas sus manos, cuan dulce su voz melodiosa, cual arpa en manos de David, cual violín en manos de Pagannini!
oh, desafortunado yo, que estando siempre tan cerca de ella, no podía hablarle!
En esta condición desesperada pasé meses largos y terribles.
Vagando por mis escritos antiguos, intentando encontrar aquello que me había motivado a escribir en otro tiempo, me crucé de pronto con algo muy parecido a un cuento.
En otro tiempo, algo como esto no merecía estar publicado aquí. Ahora que carezco de letras y mi sangre pesa, vacía y vana, todo lo que puedo hacer es asaltar vilmente al hombre que fui.
Toqué a la puerta tres veces, preocupado por no suspirar.
Miré la manilla de la puerta, dorada, y sonreí, pensando en que quizás era el tipo de cosas que le gustarían a Milasen. No, claro que no.Me gustaba a mi, y Milasen solo la habría tolerado.
Un Hombre joven, de smoking, abrió la puerta.
-el señor le espera en el estudio. Adelante, y permitame mostrarle el camiNo-
Entré con paso firme, mirando todo el lugar con ojo ávido, pero sin querer retener nada de ello. Despues tendría que recordarlo y...
¿Recordar?¿para que?
subi detrás el hombre de smoking con indiferencia, por una escalera enorme de roble, y llegamos frente a una puerta de madera, que era el final de un largo pasillo con ventanales a ambos lados.
una voz ronca y rasposa, como de cantante de blues de otro tiempo contestó al golpe en el dintel
-si quieres pasar, pasa.-
abrí la puerta y me senté en una silla, con mi desfachatez acostumbrada.
El dueño de la voz me miró, desde un gran sillón frente a un escritorio, de madera, que estaba contra una enorme ventana, que cubría toda una pared.
Sus ojos, grandes y oscuros, me fueron inescrutables, y por primera vez en un numero de años que no podría precisar, sentí miedo de nuevo.
-yo...- comenzé. Mi confiansa de siglos se había espantado.
-yo se quien eres, y que eres- me interrumpió. Le miré, sorprendido.- Te reconocí apenas entraste. Eres la clase de hombre que lo ha tenido todo y que no tiene nada que perder.-
reí por lo bajo. Pero con nervios.
-eres el chico que
suspiré y perdí cuatro siglos. Cuando desperté, mi guerra había terminado, mi esposa estaba muerta y enterrada, y yo era inmortal. Y entonces comprendí que una vida de eterna humanidad era peor que estar muerto.

la puerta oculta por Joel Velásquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en lapuertaoculta.blogspot.com.
Te leo
Yo
-
►
2014
(4)
- ► junio 2014 (1)
- ► enero 2014 (3)
-
▼
2013
(19)
- ► julio 2013 (4)
- ► marzo 2013 (1)
-
►
2012
(14)
- ► diciembre 2012 (1)
- ► octubre 2012 (2)
- ► septiembre 2012 (1)
- ► agosto 2012 (3)
- ► julio 2012 (3)
- ► junio 2012 (2)
- ► enero 2012 (1)
-
►
2011
(7)
- ► diciembre 2011 (1)
- ► febrero 2011 (3)
-
►
2010
(29)
- ► noviembre 2010 (2)
- ► octubre 2010 (1)
- ► septiembre 2010 (1)
- ► julio 2010 (2)
- ► junio 2010 (3)
- ► abril 2010 (3)
- ► marzo 2010 (11)
- ► febrero 2010 (2)
- ► enero 2010 (1)
-
►
2009
(27)
- ► octubre 2009 (1)
- ► agosto 2009 (4)
- ► junio 2009 (5)
- ► marzo 2009 (6)
- ► febrero 2009 (2)
- ► enero 2009 (4)
-
►
2008
(23)
- ► diciembre 2008 (8)
- ► noviembre 2008 (5)
- ► septiembre 2008 (1)
- ► agosto 2008 (1)
- ► abril 2008 (2)
- ► marzo 2008 (5)
Seguidores
Delia
Esto sigue siendo verdad. Te extraño.
cuando la música cesa
Mora mi alma imperecedera oculta
En medio del Imperio de los Dragones.
Junto a la menor, mi menor oculta la primera pieza
Junto al sol, mi menor oculta la segunda pieza
Repito, mi menor oculta la tercera piezaPero junto a la menor y a mi menor,
Y junto a los dos soles,
Y Repito, a la menor,
protegida por la armonía de una estrella yace
la entrada oculta a mi alma imperecedera.